SD SAMERTOLAMEU

Sociedad Deportiva Samertolameu

LAS DIFERENTES ETAPAS DEL REMO EN MOAÑA

HISTORIA EN IMÁGENES

Xosé C. Villaverde Román

Habitar en la costa es privilegio de un pueblo, beneficio de todos y razón de existir de aquellos que disfrutan de este maravilloso contorno. Viento, lluvia, frío, calor, calmazo es igual. Pesca, baño, deporte, ocio, sigue siendo igual. El que sufrió, padeció, disfrutó o enriqueció, le es lo mismo; el mar tira. Cambian los tiempos, las costumbres, los trabajos y el mar continúa tirando. ¿Cómo podría entenderse, sino: la irrupción de nuestros marineros, de nuestros remeros en el mundo deportivo, para destacar en las disciplinas de remo en banco fijo?.

La tradición de remar en traineras procede de finales del s. XIX, cuando cántabros y asturianos introdujeron en las rías la “xábega”. Sabemos que la mediados del s. XVIII, los pescadores censados en Moaña no llegaban la un ciento, pero siglo y medio después, con la aparición de la traíña, arte de pesca por la que apostó Moaña, supuso dar un empujón a la economía local y multiplicar por veinte la población dedicada a las labores del mar.

Las originarias pancas, lanchas pesadas, precisaban de brazos firmes, capaces de resbalar sobre la superficie del mar, sin aparentar un mínimo esfuerzo. Aquellos largos remos, hicieron de nuestros antepasados, hombres especialistas, en la pesca y en la velocidad. Hubo armadores que no dudaron contratar a los pescadores de mejor la son, pues bien sabían ellos de la rentabilidad de estos profesionales. Su capacidad siempre fue motivo de comentarios en los casetes, en las tabernas o durante la faena. Las porfías y discusiones sobre las maneras de remar y pescar, aparecían en cualquier momento. Carreras y competencias estaban a la orden del día. Sólo faltaba organización para instaurarlos. En este contexto puede encuadrarse una competición de pancas acontecida en Moaña, allá por 1913 o 1914, y con toda probabilidad para celebrar la inauguración de la “carretera de abajo.” Pero, por mucho que intentemos rebuscar en el pasado, no justificamos la relación entre éxitos deportivos y con la práctica de antaño; pues hoy en día, lo remo como útil de trabajo, ya es instrumento de museo y sin embargo los excelentes resultados están ahí. Quizás, a pesar de parecer una contradicción, se pode decir que la propia historia pesa más de la cuenta.

Cincunscribiendonos a nuestro entorno, vemos como entre 1875 y 1930, afloran regatas ligadas a las fiestas patronais de Vigo, organizadas fundamentalmente por sociedades recreativas. Pueden variar de modalidades, de campos, y mismamente de organizadores, pero en el hondo esas variaciones apenas serían significativas. No obstante, no pode pasar desapercibido el enorme realce de las competiciones de 1886, 1901, 1910 y sobre todo la de 1918; sin olvidar el intento, en el año 1900, de incorporar las modernas traineras profesionales. Pero, donde realmente la competición de traíñas va a conseguir una sólida consolidación, será durante la II República.

LAS COMPETICIONES EN LA REPUBLICA Y EN EL FRANQUISMO.

Aunque pertenezcan la etapas políticas antagónicas, la práctica del remo disfrutó de cierta continuidad, con los mismos protagonistas, modelos y sistemas. De hecho el parentesis de la Guerra Civil (1936-1939) no supuso innovación alguna, salvo al principio al tratar de convertirlas en actos conmemorativos del “Día de la Victoria.”

Desde estamentos republicanos, como el Sindicato de Iniciativas y Propagandas de la ciudad de Vigo, se van promocionar, entre otras, las regatas para profesionales. Para tal finalidad contaban con la colaboraciones del “Club Náutico” y del “Marítimo”, aportando las famosas “blancas” o botes de ocho remos.

En base a las referencias recogidas, observamos que la primera regata tuvo lugar en 1933 y en la que la embarcación de Meira, bajo a las órdenes de José González superó la Baiona en la bandera de la República. Después del sorprendente éxito de público y participación, se repite el torneo al siguiente año. En esa ocasión, José González volvería a triunfar, pero básicamente con pescadores de la parroquia de Tirán, dando lugar al nacimiento de la dualidad Meira-Tirán, Tirán-Meira, competencia a través de la cual nos legaron las páginas de oro y más hermosas de este deponerte.

En 1935, Meira consigue la última republicana en apretada final con Tirán. Luego quedaron interrumpidas por la guerra hasta que en 1939 fueron restablecidas en las fiestas de Vigo. Para sustituir las “blancas”, el “Club Marítimo” mandó construir en 1941, en un astillero de Meira, cuatro traíñas semejantes a las de las competiciones del norte, dotadas para trece remeros y patrón. Sin embargo, aquellas estilosas traineras no fueron utilizadas, hasta que la Corporación viguesa, decide relanzar, en 1946, las regatas con substanciosos premios. Desde entonces y hasta 1951, aparece un período de esplendor, donde fue necesario hacer cuatro turnos para seleccionar a los finalistas. Durante esta etapa, en Moaña se va a producir un fenómeno de proliferación, llegando a competir la veces, hasta seis tripulaciones diferentes de nuestro ayuntamiento. De cualquier manera la pugna Tirán-Meira seguía marcando la elite, si bien en esta ocasión, déuse un claro predominio de los de la primera parroquia.

A partir de 1952, el “Club Náutico de Vigo, ” crea las secciones de verla, remo olímpico y pesca deportiva, abandonando el banco móvil lo que supondría la práctica desaparición de la ría.

“COPA DEL GENERALÍSIMO”

Desde que Franco, decidió descansar cada verano a partir de 1941, en el pazo de Meirás de La Coruña, se formó una competición homenaje de traíñas, estable y anual, denominada “Copa de él Generalísimo”. En un principio la participación recaía en representaciones del Ejército, de la Marina y de “Educación y Descanso.” Y después de 1947, asume la responsabilidad a “Obra Sindical”. En 1949, son convidados por vez primera, a través de “Educación y Descanso” las tripulaciones de Meira y Tirán, en representación de la Confraría de Pescadores de Moaña. En esa ocasión a participación supuso lograr unos meritorios tercero y cuarto puesto, lo que animó a superarse en las próximas ediciones. Así, en 1952, con una selección de remeros de Meira y Tirán, lograron ganar el tan ambicioso trofeo. Triunfo que repetiría Meira en 1963.

La importancia de la “Copa de él Generalísimo” residía en la participación de las mejores traíñas de la costa ibérica, desde Irún incluso A Guarda, y sobre todo cuando coincidieron con la celebración del “Campeonato de España.” El primero año de esa convergencia fue en 1960, juntado a “XX Copa de él Generalísimo” y el “XIII Campeonato de España de Traineras” donde los remeros de Meira alcanzaron la gloria al dejar por la popa al vencedor de las tres anteriores ediciones, la famosa “Virgen de Begoña” de Iberia (Sestao). Y el año siguiente de 1961, aconteció la misma conjunción de los dos trofeos, y en esa ocasión a apoteosis fue doble: Tirán primero y Meira segundo. Fiestas, celebraciones, homenajes y felicitaciones fue una constante durante esos años.

Debido a la emigración hacia Europa y a la pesca de altura, el potencial del pescador-remador menguó, de tal manera que, ya en 1965, hubo dificultades para formar una tripulación. En 1975, Meira participa por última vez, se ven esta copa desaparecería el año siguiente.

LA NUEVA ETAPA

No hay duda que, desde la salida la escena de la Sociedad Deportiva Samertolameu en 1979, produxo un efecto expansivo en las Reías Bajas y sobre todo en la de Vigo. De hecho, se pasó de no existir clube alguno de traíñas en 1978, a haber en la actualidad casi una docena, y sin traspasar las bocanadas de la Islas.

La eclosión de la recuperación de este deponerte tradicional, va a poner en evidencia una serie de estructuras desfasadas, y el peor, una arcaica normativa que ya era imprencindible modernizar. La formación de clubes/clubs de remo como entidades jurídicas y no como antaño, representaciones de las cofradías de pescadores, va a ocasionar una disputa impresionante para el control de estamentos federativos, colegiales y mismamente deportivos. La evolución fue tan profunda que generó muchos intereses, de suerte que otras disciplinas deportivas profesionales, están muy por debajo de las exigencias competitivas de esta modalidad.

En las regatas burocráticas, la S.D. Samertolameu, además de pioneira en esta nueva etapa, forzará cambios en el armazón federativa. Por otra parte, con la constitución del clube de Remo Sano Juan de Tirán en 1981, va a recuperar esa tradicional competencia de grande repercusión la todos los nivéis. A partir de entonces, se ganó practicamente todo, trofeos, memoriales, banderas, excepto la de la Concha.

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